La calma, el poder de emprender.

La calma, el poder de emprender.

 

La serenidad te permite foco.

Cuando una mujer está serena, no requiere de elementos externos para sentirse confiada. La necesidad de aprobación se desvanece. Para, y siente esto que te acabo de contar: La serenidad te lleva a la autoconfianza. Y en la autoconfianza, el miedo, queda traspasado.

Cuando la calma está en una mujer como estructura, las acciones realizadas son las importantes, no son banales y superfluas, no son urgentes, porque tú no estás en ese campo magnético. Nadie se acerca a ti con urgencias y prisas, porque tu estado es de calma, confianza y serenidad. Y si alguien se acerca de forma brusca, tu mirada y tu postura corporal refleja tal quietud interna, que al que tienes enfrente no le queda otra que frenar. Y a medida que va hablando se le irá desmontando la bola de nieve que hizo. Se dará cuenta de que no es para tanto. Quedará contagiado de tu serenidad. Pruébalo.

Las personas relacionan el concepto de serenidad con pasividad.

¡Qué error! Quien me conoce sabe que la pasividad no es lo mío. La mujer serena observa sin poseer, piensa con claridad, filtra la información que le llega, evalúa. Dice “NO” sin derramar una pila de argumentos que lo justifiquen. Escucha sin la necesidad de aconsejar y aconseja cuando la mirada de la otra así lo demanda. En definitiva, gestiona su energía para canalizarla a lo que realmente le importa. Y utiliza esa energía con paso constante y determinado. La mujer que emprende requiere de serenidad. No por salud (que también) sino por efectividad. La mujer que dirige y lidera necesita de un estado de calma y confianza para salir victoriosa del día a día. No puede perder el tiempo con imprevistos constantes. Una mujer instalada en su centro puede prever las dificultades y ser resolutiva sin apenas gastar energía. Y si viene algún fuego, echarle agua con algún cambio pragmático y rápido, sin entretenerse en lamentos. ¡Ay, cuánto tiempo perdemos en lamentos! Esa es la manera de avanzar sin caer en la apatía, el estrés, la frustración, el perfeccionismo y la consecuente e inevitable sensación de soledad.

Nosotras somos más resolutivas y efectivas cuando estamos en paz internamente.

Cuando hemos atendido a nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestras emociones. Cuando nos nutrimos. Cuando respiramos naturaleza. Cuando paseamos sin rumbo. Cuando jugamos con nuestros hijos. Cuando nos bañamos con aceites. Cuando leemos. Nosotras somos poderosas cuando el amor hacia nosotras es tan cuidadoso y consciente, que las personas que nos rodean se empapan de esa vibración.
Sin ese cuidado, sin esa atención, entramos en la dinámica de “apagafuegos” constantes. Nos volvemos una resuelve-problemas. Créeme, los problemas son menores cuando en el estado de serenidad describes tus días, prevés los problemas y realizas planes alternativos. Cuando sabes que la vida no va a ser exactamente como tú planeas, porque la vida la componen personas. Esas personas tienen cosas maravillosas que darte, pero no olvides que como tú, tendrán olvidos y obstáculos. La calma es amiga de la observación de los detalles. Te da información privilegiada.

Puedes percibir con mayor claridad lo que puede pasar y poner posibles “colchones” para amortiguar el impacto.

La serenidad te da poder.

Puedes ser una mujer activa y dinámica, y a la vez, permanecer en la serenidad y la confianza. Y eso, deliciosa mujer, es tener un poder que va más allá de que estés emprendiendo un negocio o liderando una familia. Va de ti. Va de sentirte valiosa.
Cuida tu paz interior como cuidas de ese pañuelo de lino delicado, de ese anillo con memoria emocional o de esa cremita con aroma a almendras que te acompaña diariamente. Cuida de tu calma como las hadas cuidan de los bosques, como la luna cuida de la noche, como una madre cuida a su pequeño. Cuida de la paz que habita en ti, esa paz que derramarás en tus sonrisas, en tus gestos al tocar a alguien, en tus palabras. Tu paz, será lo más valioso para tu día a día y para los que te acompañen en ellos. Tu paz, mi querida mujer, es la vibración que te permitirá liderar cualquier proyecto que te propongas.

Puedes conectar con esa paz que existe en ti, dónde y cuándo quieras.

Sólo has de parar y respirar. Bajar tu atención al cuerpo, moverlo si este lo necesita para liberarse de tensiones, de prisas, de exigencias. Dejar que tu abdomen se relaje y la respiración suceda a través de él. Relajar los hombros para que tu cuello y mandíbula descansen. Y dibujar una sutil sonrisa, donde el miedo queda atrás, y tu ser se empapa de autoconfianza.
Puedes practicar YOGA para conectar con esa paz interior. Aquí encontrarás vídeos de 15 minutos. Y si quieres profundizar en ese estado de paz, puedes yoguear con clases de 60 minutos.
Feliz camino, envuelta de serenidad. 
Un cálido abrazo.

About teresa.marquez

Mi nombre es Teresa. Puedes disfrutar de mi trabajo en: www.dhanaescueladeyoga.net BLOG www.lamiradadeteresa.com Canal You Tube Dhana Escuela de Yoga

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