¿Arrasarías tu nevera a media tarde? Eso es hambre emocional. Te contamos cómo combatirlo.

¿Arrasarías tu nevera a media tarde? Eso es hambre emocional. Te contamos cómo combatirlo.

 

Si eres de las que se levanta corriendo, va todo el día corriendo, reuniones corriendo, toma decisiones corriendo, que no te das cuenta a qué sabía lo que has comido y a media mañana o a media tarde, te encuentras comiendo lo que no deberías, lo que tienes es hambre emocional.

Y es que el hambre emocional nada tiene que ver con el hambre de verdad:

  • Aparece de repente y necesita ser saciado ya, en este mismo momento.
  • Tenemos la sensación de que quién controla tu hambre es el “hambre” y no tú.
  • La “elección” deja KO tu decisión de cuidarte, de comer bien, del propósito de “El lunes empiezo”.
  • No te das ni cuenta a qué sabe lo que estás comiendo. No hay control.
  • Lo que te has comido va lleno de una buena dosis de culpabilidad y remordimientos.

Todo está bien en ti. Te recuerdo que tu cuerpo es perfecto y sabe perfectamente qué hacer en cada momento.

Así que para ayudarte te propongo un plan de acción para dejar a tu hambre emocional fuera de juego:

1. ¡Te he visto!

Lo primero de todo es darte cuenta de tu patrón de hambre emocional. Escribe cada vez que te pase, mira el hambre emocional de cara y como si fueras una detective busca los acontecimientos, las sensaciones que coinciden:

  • ¿Cómo definirías en una palabra tu día?
  • ¿Cómo te sentías antes de comer?
  • ¿Qué has comido en todo el día?
  • ¿Has parado para estar tranquila en algún momento?
  • ¿Has tenido algún problema durante el día?
  • ¿Has comido con el móvil?

 

2. ¿Tienes Sed o Hambre?

Cuando aparece el hambre de dulce, la mayoría de las veces es de sed, así que bebe agua, una infusión…y observa cómo la sensación baja de intensidad si solamente era sed.

 

3. Respira

Estamos todo el día corriendo, apagando fuegos, pendientes del e-mail y olvidándonos de nosotras. Aprovecha este momento para darte cuenta de que necesitas parar, respira profundamente 10 veces y llénate de aire, de vida. Y observa como desde la tranquilidad las elecciones se hacen desde otro lugar.

 

4. Pregúntate: ¿Qué necesitas comer?

Si sigues con hambre, pregúntale a tu cuerpo qué quiere comer, sin filtros. Conecta contigo sé tú quien elige qué quieres comer, es decir, qué energía quieres tener para el resto del día. Elige llenarte de vida.

 

5. Reinterpreta

Si el cuerpo te pide alimentos que sabes que no te sientan bien y que luego llenan de culpabilidad, reinterpreta lo que el cuerpo te pide y proponle opciones saludables que sumen. Llévalas contigo si puedes y si no cada vez hay más opciones saludables que te inspiran en la calle.

 

6. Agradécete

Siéntete agradecida de la elección que has hecho, disfruta de cada bocado, MASTICA la vida y prepárate para DIGERIRLA mucho mejor… y si finalmente has dejado que el hambre decida por ti, TRANQUILA PRECIOSA, DISFRUTA y MASTICA igualmente de cada bocado. La transición es un proceso que no pasa de un día a otro y para hacer una buena transición te sugiero que te ames, que no te castigues más, no more culpa y more LOVE.

 

Lo más importante es darse cuenta de su aparición, aunque sea en el último bocado, mastica y recuerda que tu cuerpo sabe muy bien lo que hacer en cada momento. Y si le reprimimos mucho se nos revela.

La próxima vez que aparezca el hambre emocional, ¿Qué elegirás? ¿Vas a poner de tu parte?

 

About laia.font

Soy Laia Font y te ayudo a transformar tu relación con la comida y con tus emociones para vivir una vida más sana llena de vitalidad. Quiero que vuelvas a ser una prioridad en tu vida, y que vuelvas a brillar. Te acompaño en tu transformación de vida, conectando con tus emociones, tu cuerpo y tus pasiones y usando la alimentación y nuevos hábitos de vida como excusa para recuperar tu brillo. Te guío, para que sea sencillo y práctico y con una acción muy enfocada. A través de mi método aprenderás a escuchar tu cuerpo sin culpabilidad y dándote permiso para el disfrute. Mi propósito es que te sientas feliz, energética y radiante de nuevo. ¡Porque cuando tú estás bien, todo va bien!

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