Escúchame, porque no voy a gritar… el nuevo liderazgo femenino

Cuando empecé a crear esta comunidad -y a explicarle a mi entorno de qué se trataba- la expresión que más se repetía al unísono era ¿Sólo mujeres? y en el momento que yo afirmaba de manera positiva me regalaban una de esas miradas de sorpresa, acompañado de… bufff… acabaréis mal tanta mujer, ¿lo sabes, no?
Sí es curiosa la imperiosa necesidad que tiene la gente de regalarte su opinión a sabiendas que no aporta nada positivo. Pero como yo soy extremadamente cabezota me puse manos a la obra, y después de más de un año ésta comunidad me ha dado una lección que no voy a olvidar en la vida. Liderar, es dar.

Erróneamente siempre había relacionado la palabra liderar con mandar; venimos de un mundo en el que a veces tienes que gritar para que se te escuche y creo que hemos confundido roles, herramientas y metodologías.

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Una emprendedora es una líder. Inspira, contagia emoción y te permite observar el mundo a través de su visión. Se expone, sabiendo que se la va a juzgar y a evaluar sin ni siquiera conocerla. Y este es un acto de generosidad, de confianza y de autoestima. Y para empezar abrazar este nuevo paradigma del liderazgo hay que trabajar en ese derroche de talento, con humildad pero con impacto.

Sin embargo, desde que tenemos uso de razón se nos educa en la competición. El mismo sistema educativo está pensado para evaluar de manera parametrizada y acabar segregando, los buenos de los malos. El afán por querer pertenecer al primer grupo te lleva a luchar para superar diferentes retos en la vida. Crecer y superarse es vital para llenar el ego y el alma. Pero cuando compites las comparaciones se suceden y si no estás dónde te gustaría estar, la energía competitiva se pudre y se estanca mezclándose con la envídia.

El nuevo liderazgo femenino implica dejar de competir, dejar de hacer sprint en una carrera en la que estás tú sola dando vueltas. Porque si estás dónde quieres estar no tienes necesidad de pensar qué vendrá después, deja que venga…

Cuando veas a una mujer exitosa, no la odies por su éxito, admírala por su trabajo y convierte… Click To Tweet

Así que cuando veas a una mujer exitosa, no la odies por su éxito, admírala por su trabajo, por su dedicación, por lo que ha renunciado y convierte su éxito en tu propia inspiración.

Lo estamos haciendo muy bien, porque no vamos a gritar ni a mandar y esto requiere más tiempo.

Me encantaría saber qué reflexiones te han venido a la cabeza… ¡compártelas!

About Gemma Fillol

Gemma es la pasión en EXTRAORDINARIA. Experta en comunicación emocional ayuda a marcas con personalidad a crear experiencias memorables mediante eventos inspiradores y estrategias de marketing y comunicación que dejan sin palabras. Formadora, speaker y mentora de muchos proyectos en femenino, cree en el acompañamiento en el emprendimiento de género para desarrollarnos de manera plena · Síguela en: www.gemmafillol.com

4 Comments

  • Elisa

    Completamente contigo Gemma.

    Quienes tenemos un sueño en el que creemos y que decidimos perseguir, asumimos todas los sacrificios y las consecuencias, nos hacemos responsables al 100% de las decisiones y del rumbo que prende nuestra vida y eso nos hace ser líderes. Dejamos de tener jefes para ser jefas de nuestra propia vida.

    Muchas personas se resisten a aceptar el éxito ajeno y lanzan frases como “¿estás segura? es muy arriesgado…¿y si sale mal? ¿y cómo vas a pagar las facturas? ” y ves la desconfianza en sus ojos. En realidad, solo expresan sus propios miedos. Cuando alguien me hace un comentario así, automáticamente pienso en que está hablando de sí mismo y que es incapaz de entender mi elección porque no la reconoce como propia. Así que no me lo tomo como un consejo, sino como una reflexión de su propia experiencia vital. Eso me libera y me hace sentir aún más valiente para continuar con lo mío. No todo el mundo se siente cómodo con la postura del líder, cualquier comentario o consejo en negativo es un gesto para atraerte a su “zona de confort”.

    Para mí liderar es ser valiente, tener metas y luchar por cumplirlas. Es asumir el miedo, los errores y el esfuerzo como parte de la vida y aprender a saborearlo. Es arriesgar para mantener despiertos los sentidos, el instinto. Es dar sentido a la propia existencia y fluir con el entorno, compartir. Es ser libre.

  • Patricia

    Magnífico post Gemma. Lo comparto en mi página porque hay mucha gente que necesita leerlo.
    Yo estoy trabajando en un proyecto nuevo donde las mujeres ocupan un papel importante. Sin ellas el proyecto no funcionará. Espero me vaya tan bien como a ti y sepa transmitir este mensaje que nos dejas tú hoy aquí.
    ¡Un besazo!

  • Rocio Olivares

    Hola Gema

    Me ha emocionado mucho este post, me encanta, muchas gracias por compartir , me inspira muchísimo para seguir trabajando y perder todos los miedos y ayudar a otras mujeres, estoy en un sector como es la agricultura, en dónde el trabajo de la mujer en las huertas a lo largo de la historia ha sido indudable, aportando un gran valor y saberes tradicionales,a pesar de eso sigue siendo todavía menos visible de lo que debería.

  • B. Erika

    Pues sí,
    Ser mujer y líder no es llevar traje, ni de chaqueta ni de pantalón. Gracias a las que hasta ahora se han partido el alma (porque la expresión partirse el pecho me suena peor), con esos trajes y con todos los otros, estamos hoy aquí hablando de liderazgo femenino, que es una evolución de la libertad que durante miles de años estamos teniendo que reconquistar.
    Gracias por estar aquí hoy contándonos esto.
    Begoña

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